La felicidad es contemplar el monte Fuji
La felicidad es contemplar el monte Fuji

Tashiro Hiroshi, maestro del Instituto de Segunda Enseñanza de la Universidad de Tsukuba.
“Es más para contemplarlo que para subirlo”, dice Tashiro Hiroshi. Él mira hacia el monte Fuji todas las mañanas con la esperanza de que se vea.
Lo mira desde su casa en Yokohama antes de ir a trabajar, en la estación mientras cambia de tren, y desde la azotea del instituto donde imparte clases en Tokio. Guarda notas escritas de sus observaciones en cada uno de esos sitios.
Estrenó su página Web “Diario de vistas del Fuji” en 1994 y cada año consigue más éxitos. Una docena más de personas han seguido su ejemplo, abriendo sus propios diarios del Fuji en Internet.
“La gente me pregunta por la razón de ese pasatiempo; mi única posible respuesta es que me lo paso bien. A veces lo puedo ver con una gran claridad, y es emocionante. Otros días no se puede ver en absoluto; ¡en ese caso a uno le queda la ilusión de poder verlo la siguiente vez!”.
¿Qué es lo que más le gusta? “Su perfil espectacular y su cumbre nevada en invierno. He estado guardando notas escritas sobre mis observaciones durante más de una década. Por término medio, diría que desde el área de Tokio se lo puede ver unos cien días al año.
“De todos los países del mundo, Japón es casi el único donde se puede contemplar la montaña más alta desde la propia capital nacional”, dice Tashiro con los ojos brillantes como un escolar orgulloso.




